Hay muchas izquierdas y muchos tipos de ideales alrededor de la izquierda, pero podemos decir que en Latinoamérica la justicia social y la igualdad son sus principales estandartes.

Ideas que per se podrían dotar una superioridad moral, pero el GRAN, GRAN error que se ha cometido al interpretar esto, es que se cree que la superioridad moral es de las personas y no de las ideas.

Las personas de izquierda, no son “moralmente superiores” por el hecho de ser de izquierda, hay gente sin valores y sin moral de izquierda, derecha y centro en una proporción seguramente muy parecida. Porque para ser de izquierda solo se necesita proclamarse como tal y eso, eso no da ningún tipo de superioridad moral.

Ahora vayamos con las ideas: aquello que forma una ideología, en este caso la izquierda. Su valor principal es la igualdad, es el motor que la alimenta.

En un mundo utópico esto es lo ideal, ¿quién se podría negar? La igualdad es romántica, es el final del arcoíris.

Tristemente la naturaleza no es justa y no nos hizo iguales, todos somos diferentes, pensamos diferente, tenemos diferentes cualidades y aspiraciones. Algunos somos buenos para algunas cosas como la capacidad de abstracción o las operaciones matemáticas, mientras que otros tienen un gran talento artístico.

La naturaleza también es cruel, permite que haya animales más fuertes que someten a otros y hay desastres naturales que impiden que unas zonas se desarrollen más que otras.

Al final no hay mayor hipocresía que hacer alarde de una superioridad moral basada en una utopía, en el valor de un conjunto de ideas. En darle cualidades morales a las personas según su ideología. Pero en Latinoamérica ha bastado un apoyo o una beca para comprar conciencias y morales.