Los productos de consumo, al igual que el ser humano y muchos procesos de la vida tienen un ciclo: introducción, crecimiento, madurez y declive.

Las estrategias de publicidad de un producto están determinadas por este ciclo. En su primer etapa se requiere más atención, un presupuesto elevado, mucha información e innovación.

Al igual que la niñez, en esta etapa todo es nuevo y se formará la “personalidad” de nuestro producto. Es el momento en el que le decimos al mundo todo lo que nuestro producto puede hacer.

En la etapa de crecimiento se requieren estrategias comerciales más agresivas y publicidad persuasiva para poder hacer una difusión masiva del producto y lograr que lo compren.

El reto de la etapa de madurez, cuando se ha alcanzado el pico de ventas, es mantenerse. Estar presente sin saturar, se escucha sencillo pero a veces no lo es.

Y la última e inevitable etapa de un producto será el declive. El momento de planear la salida del Mercado, la sustitución por un nuevo producto o un cambio innovador en el mismo.

En el caso de la política, de la propaganda y hasta de los políticos es igual, porque en esta vida todo tiene un ciclo, una temporalidad y un fin.

Me parece que hoy los partidos políticos e incluso muchos políticos no están comprendiendo sus ciclos. Tenemos de un lado un PRI un PAN y un PRD en una etapa de declive, y del otro lado tenemos un partido político como Morena que llegó muy rápido a su etapa de madurez y con muchos políticos que están en la parte más baja de la etapa final de su ciclo.

Constantemente leo cuestionamientos: ¿porqué MC gana elecciones y crece cada día más si sus candidatos no necesariamente son los mejores?, yo les pregunto:

¿han visto las etapas de los partidos políticos como si fueran un ciclo de un producto?

MC está en etapa de crecimiento. Tal vez sea el único que está ahí, por eso para algunos es tan atractivo.

Acabamos de presenciar una consulta de revocación de mandato (encuesta de popularidad) que exigía no solo contestar unas preguntas vía telefónica, implicaba ir a una urna y ejercer un voto. Alrededor de 15 millones de personas lo hicieron y dejaron claro el mensaje de apoyo a Andrés, pero más del 80% de los ciudadanos con credencial de elector de este país no lo hicieron.

Las lecturas del evento y el triunfalismo de ambos lados no se hizo esperar. Ganamos todos, perdimos todos, o no ganó nadie, no lo sé, lo que me queda clarísimo a nivel comunicación es que están (estamos) más preocupados ambos lados por festejar y hacer el mayor ruido posible de victorias pírricas que por hacer un análisis de lo sucedido.

No me voy a detener en las cifras, las interpretaciones que se han hecho y demás. Les voy a hacer una invitación a ver a Andrés como un producto y aplicarlo en un futuro con el candidato de oposición.

Después de 18 años de campañas y más de tres de gobierno podemos decir que ya alcanzó su punto máximo (en 2018) y que todo parece indicar ha llegado su punto de declive. Su etapa de madurez (tres años de gobierno) fue relativamente corta pero hay un factor que ha impulsado el declive y ahí me quiero detener: la saturación.

Andrés se sabe un excelente comunicador con su público y busca estar presente de todas las maneras posibles. Pero no ha considerado que no existe NADA ni nadie en este planeta que no termine por saturar con ese nivel de exposición.

Y no solo eso, al mal interpretar su propio ciclo responde siempre de la misma manera: con más presencia.

Lo voy a poner muy fácil, por más que haya una canción que te guste, es imposible pasar 3 años escuchándola todos los días sin que llegue un momento en que digas: ¡basta!. ¿Qué pasaría si decides no escucharla más en tu casa o tu coche, pero la tocan en todos los lugares a los que vas?

Las últimas semanas las calles se llenaron de espectaculares con Andrés, volantes con Andrés, anuncios en redes ¡con Andrés!

El domingo pasado las personas no salieron a votar como esperaba el gobierno y la reacción de Andrés es ¡salir a dar un anuncio! a los dos días ¡un informe! y claro los espectaculares y la exposición diaria sigue y sigue y sigue.

Este podría ser un caso de malas prácticas en marketing de tantas maneras. Andrés no solo cree que su presencia seguirá dándole el apoyo ciudadano que requiere, se aferra a los mismos mensajes que lleva repitiendo casi 20 años. Mensajes que todos hemos escuchado cientos, miles de veces y que, en los hechos: han perdido toda su fuerza.

Cuando se ha dicho todo, a veces lo mejor es guardar silencio y dejar que pase un poco de tiempo. Pero lo más importante es aceptar los ciclos de la vida: todo lo que sube tiene que bajar y NO, no hay manera de evitarlo y en el intento lo puedes acelerar.