Después de casi 6 años de gobierno a nadie le extrañan las mentiras de este régimen y en este momento de la que ocupa los reflectores: la candidata de Morena a la presidencia de la República.

Desde el primer debate presidencial, Xóchitl ha señalado una y otra vez las mentiras de Claudia, su equipo lo ha utilizado como una especie de hilo conductor principalmente en estos espacios.

Claudia miente, ha aparecido en cartulinas, publicaciones en redes y como # pero Claudia: sigue mintiendo.

Se le confronta con datos, se le exhibe con mentiras flagrantes y Claudia, Claudia miente. Es tal su frialdad que ha sorprendido a algunos y les “enchina la piel”.

¿No siente nada? ¿No le da remordimiento? ¿No tiene empatía? No lo sé y creo que sin tener los exámenes físicos y psicológicos difícilmente alguien podría dar un diagnóstico definitivo, pero lo que sí podemos saber es que no es normal la “tranquilidad” con la que miente.

Pero no necesariamente Claudia tiene un trastorno de la personalidad que le “bloquee” los sentimientos o algún mecanismo similar, resulta que la mentira se puede ejercitar.

Según un estudio publicado en Nature Neuroscience, la deshonestidad es como los músculos: se desarrolla con repeticiones.

Este estudio concluye que el  cerebro se adapta a la mentira. La repercusión de la deshonestidad a nivel neuronal es tan significativa que se puede considerar la existencia de un “mecanismo neural” que sustenta la mentira. Dicho de otro modo, hay un principio biológico de adaptación que favorece este fenómeno, conocido como adaptación emocional.

“La primera vez que mientes, te sientes mal por ello. Pero eso es bueno, frena tu deshonestidad. La siguiente vez que mientas, ya te has adaptado. Hay menos de una reacción negativa para detenerte, y puedes mentir más”.

La mentira es como los músculos y Claudia, si no tiene algún otro trastorno mental, podría ser la fisicoculturista de la mentira más musculosa de México y el mundo por la naturalidad con la que miente.