Hoy me gustaría recordar la importancia de los contrapesos y al mismo tiempo su “tramposa” existencia el día de hoy.

En una democracia la mayoría elige a sus gobernantes, en el caso de México elegimos a dos de los tres poderes que conforman el Estado. De esa manera deberíamos de estar todos, más o menos, representados en la toma de decisiones del país.

Desafortunadamente en la realidad, esto no sucede. Los partidos políticos han tomado los vacíos que los ciudadanos, por desidia, ignorancia, apatía, desinterés, etc. les hemos dejado. Ellos deciden prácticamente todo: candidatos, leyes, intención de voto, presupuesto, etc., etc., etc. Ante este escenario los contrapesos, aunque sea entre partidos políticos, es indispensable porque es el único freno que tiene el partido en el poder.

Desde el 2018 una parte de la ciudadanía que antes no se involucraba en los temas políticos lo ha comenzado a hacer. El régimen, en su afán de victimización, lo interpreta como odio a Andrés. “Antes no te quejabas”, “antes callabas como momia”, etc., la realidad es que antes no existían las redes sociales. El acceso a la información no era EN EL MOMENTO. Hoy los medios de comunicación y los mismos legisladores transmiten en vivo votaciones desde las cámaras, permitiendo reacciones instantáneas que, sin duda, se han caracterizado por la falta de información o conocimiento.

No es malo, es solo que todos estamos aprendiendo. Con esta “incorporación” a la conversación política, los ciudadanos comenzaron a sentirse parte del proceso electoral y se comenzó a exigir que los partidos cedieran espacios. Cuando inició el proceso electoral de 2024 una mezcla de exigencias ciudadanas y acuerdos partidistas llevó a la candidatura a Xóchitl. Desde ese día algunos de los políticos que se quedaron fuera, columnistas, politólogos, asociaciones y ciudadanos de a pie se han convertido en los críticos más exigentes de Xóchitl.

¿Ya no se puede criticar? ¿No hay democracia?

Por supuesto que sí y sí también hay muchísimas cosas que se pueden criticar y cambiar. El problema es que el enfoque de este grupo ha sido la crítica. Han decidido ver el vaso medio vacío olvidando que los partidos políticos no surgieron con las redes sociales y que son (contrario a lo que se cree) mucho más brillantes y expertos en procesos electorales que los ciudadanos.

¿No me creen? ¿Me van a decir que el “PRIAN” no ha ganado nada? El “PRIAN” que gobernó más de 80 años, conoce tan bien a los ciudadanos que supo migrar a Morena, cuando el nuevo PRI (con ayuda del PAN) comenzó a meter a sus gobernadores corruptos a la cárcel.

Hoy esos gobernadores prianistas corruptos son premiados por Morena con embajadas para poder reciclarlos cuando su presencia en Morena se vuelva costumbre y se normalice como sucedió con a Bartlett o con partidos políticos completos como el PES o El verde.

Es por eso que hoy quiero recordar la importancia de ver el vaso medio lleno con Xóchitl y enfocarnos en lo que está bien y no mal. ¿Por qué? Porque corremos el riesgo de perder los pocos espacios que tiene la oposición hasta en el Congreso y entonces sí serán 80 años de primor.