Todos los que observamos y participamos con nuestras ideas dentro de la ciudadanía política (por llamarla de alguna manera) en este país, sabemos que AMLO llegó al poder con aprobación mayoritaria. Pero de ahí a que podamos asegurar que el 85% del la población lo aprueba hay una gran distancia, y no basta agradecerlo sino aclararlo.

¿Por qué?

Empecemos por decir que las encuestas de popularidad solo se hacen entre mayores de edad y ya con eso tenemos un 30.2% de la población que queda fuera de la supuesta aprobación de un presidente.

También podríamos hablar de un 16.5% de la población que tiene alguna discapacidad, o de los que tienen una discapacidad mental que son cerca de un millón de personas. O todos aquellos que no están interesados en la política por tener una discapacidad física por alguna enfermedad crónica que les impide realizar sus actividades diarias de manera óptima y así podríamos ir revisando el por qué decir que el 85% de la población apoya a algún Político es simplemente un instrumento de propaganda.

Ahora, conociendo estos números deberíamos de acordarnos que Hitler en los momentos más crueles del nazismo llegó a tener el 92% de aprobación. Putin en enero de este año llegó al 85% de aprobación mientras que sus opositores mueren en situaciones extrañísimas que pasan por envenenados, tiros en la nuca o caídas desde ventanas.

La realidad democrática de los países nos ha enseñado que desconfiemos de cifras muy altas de aprobación de los gobiernos porque solo los dictadores y los tiranos las tienen.

Los seres humanos no somos moneditas de oro, NINGUNO, NADIE, y una autoestima sana vendrá de una persona que de entrada comprende que, si bien nos va, del 100% de las personas que consideramos NUESTROS AMIGOS le agradamos a menos del 53%(1). Imagínense entre los que no conocemos.

En el caso de los políticos esto suele ser mucho peor y más cuando ya han gobernado y sus resultados están lejos de lo que prometieron. Los políticos no suelen ser personas muy populares en sociedades violentas, pobres y sobre todo corruptas. De hecho, algunos estudios señalan que la aprobación del presidente está. o por lo menos ha estado en gobiernos anteriores, muy relacionada a la percepción de la corrupción dentro del gobierno.

Este gobierno está mal evaluado prácticamente en todos los sectores incluyendo corrupción pero mágicamente no afecta a las personas, ni a AMLO ni a Claudia, ni a los candidatos a gobernaturas o cualquier puesto de elección popular.

¿Es creíble? Difícilmente y se vuelve casi imposible creer las cifras tanto en la aprobación de AMLO como en el 65% de las preferencias electorales de Claudia,  cuando Morena ha tenido más de un escándalo por presentar encuestas falsas. Basta hacer una búsqueda en google con el término encuestas falsas Morena y podemos descubrir que es una de las prácticas más comunes de Morena.

¿Por qué presentar encuestas falsas?

Hace muchos años transitamos del derecho divino de la realeza para gobernar hacia una sobrevaloración de la preferencias de la masa que ha sido explotada por la oligarquía utilizando herramientas democráticas como las encuestas. Se le hace creer a la masa que la mayoría tiene la razón, que el pueblo es bueno y sabio. Por tanto debes de hacer lo que hace el pueblo, la mayoría que en este caso es votar por…

Por eso es común ver a dictadores y tiranos con aprobaciones exorbitantes y a líderes democráticos con números que parecieran más cercanos a la desaprobación. A los demócratas no les interesa tanto tener una gran, gran, gran estatua en un parque público, han comprendido que con el tiempo la historia no ha colocado bien a los pequeños hombres con grandes egos sino a los hombres que con trabajo han dado resultados sostenibles por el paso del tiempo.

Andrés “el popular” el que ha demostrado querer pasar a la historia, lo está logrando y con una de esas aprobaciones que solo tenían Hitler, Hussein o Putin.

¡Felicidades Andrés!