Ayer martes 13 de octubre, el presidente anunció que la vacunación contra Covid-19 comenzará en diciembre y mencionó las farmacéuticas con las que se ha acordado la pronta disponibilidad de las mismas.

De inmediato pensé que esto era una imprecisión o una verdad a medias: es imposible que en menos de seis meses se tenga una vacuna probada, aprobada, producida y distribuida en los centros de salud para su aplicación, ya escribí de eso hace unas semanas. Pero antes de volver a tocar el tema me puse a buscar más información sobre las vacunas, específicamente de las que están desarrollando las farmacéuticas con las que México firmó contratos.

Qué sorpresa lo que me encontré. Dos de los tres acuerdos firmados son con laboratorios que han apostado por vacunas genéticas: Pfizer y CanSino Biologics.

¿Pe…pe…pero cómo que vacunas genéticas?

Suena como que 2021 será el año de los X-Men, pero no hay que alarmarse tan pronto, por lo menos no hasta tener toda la información. Vamos por pasos, primero entendamos que la mayoría de las vacunas que utilizamos actualmente no son más que pequeñas dosis de un virus o una bacteria que se inyectan en el cuerpo y hacen que el sistema inmunológico identifique la amenaza y pueda crear anticuerpos para defendernos.

También hay otro tipo de vacunas que consisten en inyectaron una parte del virus solamente: su proteína, que es sintéticamente producida en un laboratorio.

Ahora vienen las vacunas genéticas que consisten en identificar parte de código genético del virus que contiene las instrucciones para elaborar la proteína y se le inyecta a las personas. Las células del cuerpo absorben este código y son capaces de producir la proteína. De esta manera se genera una alerta en el cuerpo humano que hace que se produzcan los anticuerpos necesarios.

Hasta aquí todo bien y se pone mejor.

Las vacunas genéticas tienen muchas ventajas, por ejemplo, no se necesita el virus para producir la vacuna, solo se necesita crear en un laboratorio la secuencia genética deseada. Y esto nos lleva a una producción mucho, mucho más rápida y el porqué se anuncia que para diciembre se podría empezar la vacunación. Una vacuna tradicional tarda meses en el desarrollo, las genéticas solo semanas.

Esto también abarata los costos de producción ya que se puede producir a gran escala en poco tiempo. Por otro lado se puede adaptar rápidamente a las mutaciones del virus. Simplemente se toma el nuevo código y con ese se produce la nueva vacuna. También hay que mencionar que las vacunas genéticas tienen la ventaja de no producir reacciones en la aplicación porque no se inyecta el virus.

Bueno, bonito y barato que maravi… esperen.

Siempre hay un pero, bueno aquí hay varios. Las vacunas genéticas tienen 30 años investigándose, no es nada nuevo. La mala noticia es que no existe ninguna que haya obtenido autorización para su comercialización. NINGUNA.

Lo que nos lleva a: no sabemos qué efectos a largo plazo pueden tener en seres humanos o animales.

La siguiente mala noticia es que Pfizer anunció que a finales de octubre comenzarán la producción de la vacuna  y esperan obtener un permiso especial de la FDA para que se inicie la vacunación en diciembre (lo que concuerda con el anuncio que se hizo en México), lo que no está del todo mal si consideramos que estamos en medio de una pandemia que ha cobrado muchas vidas y no se ha logrado controlar. El problema es que esta historia està ligada a una política: las elecciones para presidente en Estados Unidos.

Desde el pasado 2 de marzo cuando Donald Trump se enteró de la posibilidad de acortar los tiempos del proceso que se requiere para hacer una vacuna convencional haciéndola genética, ha impulsado a las dos empresas que tomaron este camino. Aquí la historia completa de ese día https://www.technologyreview.es/s/12012/la-vacuna-contra-el-coronavirus-no-estara-lista-hasta-2021-como-minimo

No solo Pfizer anunció que para finales de octubre se comenzaría la producción, también lo hizo Trump y ¿cómo no hacerlo?

 “Vamos a tener una vacuna muy pronto. Quizás incluso antes de una fecha muy especial ”, dijo Trump.

El simple anuncio de que Pfizer inicia la producción de la vacuna días antes de las elecciones  (sin concluir  la fase 3) podría significar para Trump el triunfo en las elecciones presidenciales.

La pregunta: ¿Pfizer se está precipitando por cuestiones políticas?

La historia de Pfizer es larga, en el 2015 se anunció su fusión con Allergan con el único fin de pagar menos impuestos. Pfizer pagaba en ese entonces 35% vs. 12.5% que pagaba Allergan que tiene sus Headquarters en Irlanda, aunque en realidad opera en Estados Unidos: en Nueva York igual que Pfizer.

En 2016 este fue el un tema de campaña recurrente tanto de Trump como de Hillary Clinton y fue tanta la presión que ejercieron que el Tesoro de Estados Unidos tomó medidas destinadas a frenar las operaciones que tuvieran la intención de pagar menos impuestos, entre ellas el cambio de domicilio fiscal. Pfizer se vio obligada a romper su fusión con Allergan, de último momento un acuerdo de 160,000 millones de dólares se vio frustrado y  le costó 400 millones de dólares a Pfizer.

Sí, la farmacéutica tiene razones para llevar una buena relación con Trump, además por supuesto de lo que significa vender millones de dosis de una vacuna.

Pero la razón para pensar que se está precipitando por cuestiones políticas no viene nada más de su frustrada fusión, o de sus repetidas peticiones para que le reduzcan los impuestos, también hay un documento, una carta en donde:

“Los científicos y los especialistas en ética recomiendan monitorear dos meses después de la segunda dosis” https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-09-26/pfizer-urged-to-wait-for-november-to-seek-vaccine-authorization

60 investigadores y especialistas en bioética enviaron una carta a Pfizer tras el anuncio de que comenzarían a producir la vacuna a finales de octubre. Hay una preocupación real de la comunidad científica porque no olvidemos: este tipo de vacunas no se han comercializado nunca y tampoco nunca se ha aplicado una vacuna en tan poco tiempo a tantas personas alrededor del planeta como se pretende hacer.

En caso de funcionar, será un éxito para Trump, Pfizer, la ciencia y la humanidad. Tendremos a la mano una nueva tecnología que podrá ayudar en vacunas para el dengue o el VIH. Pero…

¿Y si no funciona? ¿Y si nos damos cuenta que no funciona después de haber vacunado a la mitad del planeta? ¿Y si algo sale mal y fue por una decisión política y no científica?

*Voy a especificar qué es salir mal porque no quiero ser alarmista. Hay información en internet de todo tipo, desde la que asegura que este tipo de vacunas modifica el ADN de las personas, lo que es irresponsable; hasta la que pone este tipo de vacunas como el futuro de la medicina, tampoco creo que sea para tanto. En realidad lo que sucede con estas vacunas es que no se ha aprobado ninguna para su comercialización y eso impide que haya información a largo plazo, en pocas palabras vamos ciegos al futuro. Si a esto se suma que las aprobaciones en la FDA se quieren hacer con los primeros resultados (según la información del estudio, termina en diciembre 11) sin esperar los plazos mínimos de observación, simplemente suena mal.