Un clásico infantil que se utilizaba en las escuelas para enseñar los riesgos de mentir. Hoy lo encuentro tan atinado para comprender lo que vivimos en diferentes temas. Voy a empezar con el que nos mantiene a algunos aislados del mundo: la pandemia de covid 19 ó coronavirus. La constante en los países que han tenido un gran número de contagios es que las personas no se aíslan: España, Italia y ahora Estados Unidos son un ejemplo. Por diferentes razones la etapa de contagio inicial no fue llevada de manera correcta.

Todos escuchamos a Trump decir que era una gripa. Hoy trata de hacer lo imposible para contener. Y aquí viene el cuento… no es la primera vez que el mundo se enfrenta a una pandemia, pero en los últimos años se han contenido perfectamente bien. Convirtiéndose las autoridades sanitarias a nivel mundial en una especie de Pedro advirtiendo que venía una “catástrofe” que no llegaba. Hasta que llegó y muchos se niegan a atender. ¿Las autoridades sanitarias mentían con las otras pandemias? No, simplemente tuvimos suerte. Pero estamos en la era de la post verdad: las instituciones han dejado de ser la autoridad y las vacunas son un negocio de las farmacéuticas, así que bien podemos meternos en la mente de las personas que piensan esto y entendemos que piensen que cada aviso anterior fue una mentira. La pandemia es un invento de Juan, así de fácil.

Un peligro para México

Transportémonos ahora a otro espacio y tiempo ¿cuándo fue la primera vez que escucharon que Andrés era un peligro para México?

Ahí viene el lobo, ahí viene el lobo y el lobo llegó. Pero contrario a lo que dice el cuento, una parte los pobladores ¡No lo ve!

  • Ahí está, ¿no le ves las orejas de lobo?
  • No, también el otro perro las tenía así.
  • ¿No escuchas como aúlla?
  • Los perros del pueblo aullaban más.

Sí lo utilizaron como propaganda política, para espantar y lo que sucedió es que, otra vez, la postverdad hizo que aún con pruebas hoy crean que Pedro sigue mintiendo, que el lobo no llegó: Andrés no es peligroso.

¡Qué fenómeno tan extraño! ¿no? La sobre información nos ha llevado a un escenario en el que cada quien encuentra su verdad en donde puede: youtuberos, políticos, influencers, etc.. Eso es la post verdad. La ciencia y las instituciones son terriblemente despreciadas porque no se ajustan a lo que quiero creer.

Me aventuro a pensar que esto sucedió porque el poder tradicional dejó de ser el único con acceso a los medios. Porque internet hizo posible crear muchas “verdades” con un potencial viral incapaz de pasar un proceso de selección. Simplemente cada quien cree lo que quiere. Bajo esta premisa solo nos queda, como sociedad, encontrar la manera de retomar la ciencia, las instituciones y fortalecer verdades con sustento.

Aquí el peor reto es al mismo tiempo el peor daño que Andrés ha hecho: dividirnos.

Es la primera vez que ante una desgracia no nos unimos, hemos dejado una de las mejores cualidades que teníamos como nación y que parecía inquebrantable: la solidaridad. Esa es ya una prueba de que esta vez Juan no mentía y el lobo no solo llegó, nos hirió… mucho.