“El teatro del absurdo es un teatro de revelación de la realidad concreta y viva de los elementos resistentes a la vigencia racional. Ionesco o Samuel Beckett no describen conflictos con incidencia de una anormalidad absurda. Ellos crean un universo escénico cuya ley es el absurdo; así se revela la vigencia del absurdo de la naturaleza humana y, por lo mismo, en la sociedad de los hombres.”

Ayer descubrimos que Lozoya, el personaje político de moda, declaró (nadie sabe a quién) que se habían repartido millones de pesos a legisladores del PAN para que aprobaran la reforma energética.

A Lozoya nadie le ha tomado una foto en territorio mexicano desde que fue extraditado. Andrés en la mañana de ayer viernes, dijo que ya había rendido declaración, la fiscalía lo niega: no ha sido presentado ante ningún juez.

Pero eso sí: ya descubrió la mejor trama del absurdo del universo.

¿Por qué absurdo? porque Acción Nacional siempre estuvo de acuerdo en la reforma energética, la impulsó desde sus gobiernos y sus legisladores simplemente votaron en esa línea.

Ahora resulta que les tuvieron que pagar y que Lozoya viene a México no a delatar a los miembros del gobierno en el que participó, no; casualmente viene a desprestigiar, de manera conveniente, al partido que tiene los gobernadores con mejor calificaciones en sus mandatos.

¡Bien raro!

Y más raro, toda la maquinaria del gobierno federal se echó a andar asumiendo la culpabilidad de los legisladores del PAN, sin atacar a EPN, sin cuestionar la credibilidad de Lozoya y sin pedir siquiera pruebas. En conclusión, la 4T le cree ciegamente a un priísta corrupto, solo porque les conviene.

Yo no voté por Anaya y tengo mis razones, no lo defiendo, ni a los legisladores del PAN. En el poco probable caso de que les hayan tenido que pagar por algo que de todos modos hubieran apoyado, que se le castigue. Pero la manera más sencilla de probar que no tienen la intención de acusar formalmente a nadie y presentar las pruebas es filtrar información que podría invalidar el proceso legal, como ya ha sucedido en otros casos.

Qué triste show nos presentaron, más triste que haya quien lo compre.

Estamos pagando todos por obras de teatro baratas: obras dignas del teatro del absurdo.