Seguramente todos los que me leen vieron alguna vez la sirenita.

Tal vez no lo tengan muy presente pero Ariel (la protagonista) se cepillaba con un tenedor al que llamaba cachivache. En medio de una fantasía como todas las de Disney parecía divertido, pero ¿qué pasaría si un adulto tomara un tenedor y se comenzara a peinar con él?. Sería un poco raro y dependiendo de quién observara saldrían conclusiones: trata de llamar la atención, está loco, no tiene dinero para comprar un cepillo, etc.

Todos harían su análisis de la peculiar situación a partir de sus marcos de referencia, de lo que saben y de lo que han vivido.

Hoy estamos un poco en esa situación: al presentarse situaciones que parecerían absurdas con el gobierno actual, las explicaciones y los análisis no faltan. Tratamos por todos los medios que tenemos a la mano de entender a la famosa cuarta transformación, la mayoría de las veces sin lograr conclusiones que nos den una respuesta de qué es y por lo tanto qué tenemos que hacer.

Hoy voy a tratar de explicar cómo veo yo la 4T y qué pienso que se debe de hacer.

Veamos, de la manera más didáctica posible empezaré por decir que la 4T tiene

  1. Una doctrina
  2. Una estructura
  3. Un producto

Hablemos de cada una.

La doctrina

Se ha vendido como izquierda, ha resultado ser más un apunte salido de un libro de Og Mandino: “El vendedor más grande del Mundo”. El famoso escritor de libros de superación personal, plasmó el camino al éxito a través de conceptos que desarrolló desde su cristianismo:

– La sabiduría de cultivar buenos hábitos

– El amor.

– La persistencia.

– La conciencia de que no somos un accidente.

– “vivir este día como si fuera el último de mi vida” (es quizá la frase que hizo famoso al librito).

– Ser dueño de mis emociones.

– Reírse del mundo.

– Superarse 100%.

– Actuar hoy mismo.

– La fe en Dios y la oración.

Basta leer la Cartilla Moral y escuchar algunos de los sermones mañaneros para darse cuenta que la izquierda que nos vendieron era solo una máscara “políticamente correcta” para unas elecciones.

Una estructura.

Si bien Morena es un partido político y tiene muchos “usos y costumbres” heredados de los partidos políticos “tradicionales” de nuestro país, la estructura de Morena bien podría ser la de Amway o cualquier empresa piramidal. En las bases se pide que se junten pequeños grupos a cambio de un apoyo y conforme se va subiendo de nivel el apoyo cambiará por algún puesto.

Un producto.

El producto claramente es AMLO. A los grupos desde las bases se les repartían los libros de Andrés y se les platicaba todo lo que la derecha, los neoliberales, la mafia del poder, los malos para resumir, habían hecho mal en el poder.

Hasta aquí todo correcto, con un producto al que se le creó una imagen, una estructura de ventas y una doctrina que funcionaba como sustento ideológico de este Frankie lograron ganar unas elecciones.

Pero hay un fallo grande: no está, nunca estuvo diseñado para gobernar. Solo era una empresa que tenía la finalidad de vender un producto.

La 4T SA de CV llegó al poder con la seguridad de ser una gran empresa, habían logrado ganar, arrollar en “ventas”, pero no vieron y no quieren ver, que las elecciones terminaron. Así que están haciendo lo único que pueden hacer: improvisar desde la soberbia y el desconocimiento.

¿Qué sigue?

Si la oposición y la sociedad civil quieren des- adoctrinar tendrán que recorrer un camino parecido. Uno piramidal, pero esta vez, el producto debe ser México y la doctrina la unión.

Tendremos que reunir argumentos y en grupos pequeños de vecinos, de amigos ir fundamentando el porqué de las malas decisiones y las consecuencias que tendrán. Tendremos que ir de persona en persona buscando formas de reconstruir la economía, de fortalecer las instituciones y reconstruir un país, que no quiere falsos líderes, pero tampoco quiere regresar a gobiernos anteriores. Tendremos que comenzar a crear un verdadero contrapeso a los políticos: una sociedad civil con voz y voto.