“Una tarde de lluvias primaverales, cuando viajaba sola hacia Barcelona conduciendo un coche alquilado, María de la Luz Cervantes sufrió una avería en el desierto de los Monegros. Era una mexicana de veintisiete años, bonita y seria, que años antes había tenido un cierto nombre como artista de variedades.”

Es el turno de García Márquez, por sus letras, por los sentimientos que despertaron tantas veces, por hacerme creer en el amor…

María de La Luz es el personaje central de un cuento de García Márquez: Solo vine a hablar por teléfono. Después de quedar parada en el desierto un autobús se detiene y ella sube sin saber lo que le espera.

María, junto con las mujeres del autobús, es llevada a un hospital psiquiátrico. Durante la breve narración de esta historia María pide insistentemente una cosa: “solo quiero hablar por teléfono”.

Pero cuando por error ingresas a un hospital psiquiátrico, repetir algo así ayuda poco a tu credibilidad. Tan poco, que en el momento en que llega su marido al hospital, le dicen que está “loca” y que solo repite que quiere hablar por teléfono. Él la ve, lo confirma y la deja ahí.

Recuerdo la primera vez que lo leí, pensé que María había hecho lo que todos haríamos en una situación así: pedir un teléfono. Qué vulnerabilidad sentí.

Hoy siento algo muy parecido y sé que muchos de los que me leen también. Me siento encerrada en un país de locos, en donde cada vez que digo algo que se puede probar con números, con hechos, será cuestionado y desechado por el gobierno y sus seguidores. Les bastarán “los otros datos”, un video de youtube o algún meme para probar que lo que digo o más bien decimos (porque somos muchos) es una “fake news”.

“María le pareció muy lúcida la última vez que la vio, un poco pasada de peso y contenta con la paz del claustro.”

¿Cuántas veces más habrá gritado, llorado y suplicado María para que la dejaran salir de un lugar al que no pertenecía?

Infinidad, pero llegó la resignación y ese es tal vez mi mayor miedo hoy. Que nos gane la realidad y nos resignemos a vivirla así como está, así como se ve venir.