“Vengarse es el objetivo de aquellos que se sienten de algún modo derrotados. Yo no estaba vencido, me dije. Y siempre es mucho mas interesante pensar en la victoria que en la venganza.“ —  Anne Rice, El ladrón de cuerpos

La receta de Andrés ha sido y seguirá siendo alimentar el rencor entre los que lo apoyan, ya sea con una consulta o descalificando, señalando y acusando sin pruebas todas las mañanas. Andrés está derrotado como presidente. Es el candidato eterno que siente la necesidad de ganar una elección a base de atacar y reaccionar a los ataques victimizándose, así se resume lo que ha pasado estos primeros dos años y lo que veremos lo que falta de su sexenio, por una simple razón: no es flexible con sus ideas.

La única manera de cambiar la dinámica del país está en manos de la oposición que no sabe bien qué hacer. Y me refiero específicamente a los partidos políticos. Se han vuelto reactivos pero no son activos, por lo menos de manera eficaz. Hoy esto toma una importancia sin precedentes porque el año que entra tendremos la elección intermedia más grande que hayamos vivido. Pueden seguir reaccionando, o tomar su camino. Tienen que ser más creativos que nunca.

¿Qué es lo que tiene que hacer la oposición para volverse una opción viable para las próximas elecciones?

Ceder el poder.

Sí, así: ceder el poder a los ciudadanos. Suena como una locura y algo totalmente utópico pero hemos llegado a un punto en donde los partidos políticos tendrán que decidir entre madurar políticamente hablando o seguir siendo los adolescentes de la democracia que creen que se las pueden todas pero dependen de papá gobierno y su dinero.

¿Candidatos ciudadanos?

No, en este momento en el que impera la desconfianza en los partidos políticos, tomar la bandera de cualquiera de ellos será lo mismo. Los partidos políticos tienen que ser, como mencioné antes: creativos. Tendrán que inventar mecanismos para que sus candidatos tomen en cuenta a la ciudadanía, en serio, y a través de estos mecanismos le den valor a las opiniones ciudadanas.

Me explico con un ejemplo. Los candidatos a diputados pueden desarrollar mecanismos de votación para sus representados. Ya sea a través de aplicaciones y sitios web, o más tradicionales como votos físicos a través de correos, telegramas o presenciales en los módulos de atención ciudadana. Para tener confianza los votos deberán ser visibles en todo momento con algún identificador personal (que solo el que votó sepa que el voto es suyo). En ese sentido se votará en la cámara. Por supuesto esto requiere información previa de la iniciativas: clara, digerible y accesible para todos.

¿El mayor reto?

Incentivar la participación ciudadana. Involucrarlos con la participación y por qué no, hasta con premios a los que además de votar retroalimenten, propongan, participen en los procesos.

Invitaciones a las cámaras, descuentos en servicios, hay muchos incentivos que se pueden utilizar para lograr que la ciudadanía participe. Suena irónico que tengas que pensar cómo motivar a un ciudadano a ejercer un derecho, pero han sido los partidos políticos los que han desmotivado a los ciudadanos ahora les toca a ellos motivar. Se les va la vida en ello como diría el gran Aute.