En una sociedad polarizada como la que tenemos actualmente es muy complicado quitarse las ideas preconcebidas y los prejuicios y  tratar de ver las cosas desde otro ángulo. Hoy intenté hacer ese ejercicio con un tema en particular: la lucha contra la corrupción del actual gobierno. Lo hice porque parece ser que para una parte de la sociedad no hay dudas sobre el tema, pero también hay pocas pruebas de que sea cierto. Andrés desde su campaña fue cuestionado sobre el cómo lo haría; sus respuestas fueron siempre ambiguas, fantasiosas y aún lo son: “barriendo de arriba hacia abajo”, “no tolerando la corrupción” o “con el ejemplo”. Son algunas de las frases que más hemos escuchado, pero difícilmente podríamos decir que tienen un fundamento y/o un plan de acción. En muchos temas Andrés pareciera funcionar como sugiere El Secreto: “pídele al universo y te lo va a conceder”.

Tratando de poner parámetros más allá de una escoba que no hemos visto, me di a la tarea de buscar qué hizo Singapur. Lo hice porque es conocido que este país pasó de ser uno de los más corruptos del mundo a prácticamente erradicar las prácticas de corrupción. Teniendo la información podemos hacer una comparación. Singapur tomó muchas acciones, algunas de ellas sumamente autoritarias y se ha cuestionado, incluso, las repetidas violaciones a los derechos humanos. Sin irnos a los extremos a los que llegó Singapur, retomo algunas de las acciones que llevaron a cabo:

1. Aumentar los salarios de los funcionarios.

2. Se creó un programa especial de lucha contra la corrupción desarrollado por el Ministerio de Finanzas, que incluía una serie de medidas como rotar a los funcionarios para evitar la formación de lazos corruptos o llevar a cabo inspecciones sin previo aviso.

3. El Estado promocionó a medios de comunicación independientes y objetivos.

4. Todo funcionario público que era condenado por actividades corruptas era privado de su empleo, de su pensión y de todos los beneficios.

¿Hemos visto algo similar aquí? La verdad es que no, todo lo contrario:

1. Se disminuyeron los salarios de los funcionarios.

2. No hay rotaciones ni inspecciones, porque se parte de la idea de que “somos diferentes”.

3. Sí algo hemos visto en este gobierno es cómo les gustan los medios a modo. Andrés todas las mañanas tiene a “reporteros” que no hacen más que adularlo y preguntarle a modo. Mientras que los medios que lo cuestionan son exhibidos.

4. Hasta el día de hoy no hemos visto una sola investigación seria de un funcionario público en funciones. Toda crítica o acción del gobierno actual va sobre administraciones pasadas. Las razones varias: primero porque se protege, segundo porque no están dispuestos a exhibirse y tercero porque no les interesa, solo les interesa la paja en el ojo ajeno.

Si bien Singapur es solo un ejemplo didáctico y la comparación la hago con el único fin de poner un caso de éxito como parámetro, la realidad es que Singapur no es México, no es el mismo momento histórico ni puedo asegurar que eso funcionaría para nosotros, porque Singapur tomó acciones no solo en el combate a la corrupción. Pensar que se puede extraer una parte y eso dará los mismos resultados es ingenuo. Lo que hago simplemente es poner un marco de referencia. El cómo acciones concretas pueden ayudar a un propósito.

Ahora veamos qué contiene el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 en este tema: “Objetivos prioritarios del Programa Nacional de Combate a la Corrupción y a la Impunidad, y de Mejora de la Gestión Pública 2019-2024:

1.- Combatir frontalmente las causas y efectos de la corrupción.

2.- Combatir los niveles de impunidad administrativa en el Gobierno Federal.

3.- Promover la eficiencia y eficacia de la gestión pública.

4.- Promover la profesionalización y la gestión eficiente de los recursos humanos de la Administración Pública Federal.

5.- Promover el uso eficiente y responsable de los bienes del Estado.

Combatir, promover, así empiezan los puntos citados. Y si los leemos a detalle veremos una buena parte de crítica a los gobiernos anteriores y algo de historia desde época de la Colonia. Como prácticamente en todo lo que se hace en este gobierno hay muchas justificaciones y pocas acciones concretas. No me voy a extender en ninguno de los puntos porque en realidad, después de casi dos años de gobierno, el texto parece más una carta de deseos que un plan, algo así como El Secreto: pídele al Universo y se te concederá. Lo chistoso es que haya tantas personas convencidas de que está funcionando, pero si revisamos que el libro de “El Secreto” está en la lista de los 100 libros más vendidos de toda la historia, entendemos que no es casualidad: a los seres humanos nos gusta pensar que las cosas pueden suceder solo porque lo deseamos. Lástima que no funcione como se espera, lástima que está en juego un país.