Hace poco estuve leyendo un artículo muy interesante sobre las víctimas, el autor cuestionaba la dos posiciones que se han tomado con respecto al tema y la falta de resultados de ambas posturas. Me explico con un ejemplo: la violencia de género. Hace algunos años se pensaba que la mujer tenía la culpa si la maltrataba su marido: “algo habrá hecho”. Esta postura cambió radicalmente con los años, para cambiar de víctima: del hombre a la mujer. Ahora es el maltratador el que tiene la culpa y suena completamente lógico. El punto es que  en todo conflicto hay dos partes y antes de que me vayan a culpar de misógina o machista: no, no le quiero echar la culpa a nadie. Lo que quiero hacer, como en el artículo que leí, es cuestionar la efectividad de la victimización como blanco y negro. Al tomar esta postura, se le da una especie de “manto protector” a la mujer y una culpa absoluta al hombre que ha impedido avances. ¿Por qué? Porque al asumir que la víctima es 100% inocente no se le cuestiona, no se le da apoyo. Las mujeres no son maltratadas de un día para otro, hay señales, la violencia va incrementando. ¿Por qué se quedan? Porque tienen un problema y tristemente una mujer que ha sido maltratada tiene muchas posibilidades de volver a serlo. Esta “manta protectora de víctima” impide que se vea un problema en ella y que se trate el mismo. Del otro lado, el hombre maltratador puede parar hasta la cárcel pero tampoco se le dará atención, porque es el malo. En el momento que salga de prisión o simplemente que consiga otra pareja, lo seguirá haciendo. Esto aplica absolutamente con todas las víctimas y victimarios. Se convierte en una relación blanco-negro, bueno-malo que nos hace alejar la vista de los problemas después de que se ha dado un juicio de valor. Solo importa quién es el bueno y quién es el malo. De la misma manera funciona en la política. Estamos viviendo un momento muy complicado de polarización y ésta básicamente se ha logrado a través de la victimización de la figura presidencial. A cada momento podemos escuchar: “los ataques” de “los enemigos” que “lo odian” y un largo etcétera que viene de mucho tiempo atrás.

Hoy me gustaría hacer un planteamiento: suponiendo sin conceder que Andrés siempre es la víctima de los grupos de poder, de los ciudadanos que no lo quieren y demás, ¿qué parte está mal en él para ser víctima siempre?

Ese es un planteamiento que los que lo apoyan no se han hecho, algo tienes que estar haciendo mal si llevas 18 años siendo víctima de diferentes fuerzas. Y no, no es porque esté transformando el país, ni porque le esté quitando “los privilegios” a nadie. Este país sigue teniendo las mismas prácticas de corrupción, inseguridad y mal gobierno. Lo que es peor, los que alguna vez él mismo señaló como victimarios de “la mafia del poder”, hoy están con él. Así que solo cambia de victimarios, pero él sigue siendo la víctima. Algo está haciendo muy mal.