“Y cuando haya elegido al populista de turno, el círculo vicioso habrá comenzado a girar, porque una vez que el “salvador” está en el poder, hará lo imposible para que lo sigan votando, generando una continua necesidad de él.”  Leído por ahí.

Entrar al  populismo es casi una condena a quedarse en él: es un ciclo. Generarán más pobreza y al mismo tiempo darán apoyos para que las personas sientan que mantener a un gobierno asistencialista es la única solución para sobrevivir.

Así podemos entender la ya famosa frase “esto nos vino como anillo al dedo” de AMLO refiriéndose a la pandemia. Generar 10 millones de pobres en unos meses es favorecer 10 millones de votos para un gobierno populista.

¿Es una locura votar por el gobierno que, con su falta de acciones, puso las condiciones para que la pandemia impactara a 10 millones de personas de esta manera? Sí, si lo vemos desde una posición que no está comprometida económicamente, pero si nos ponemos del otro lado, del que dejó de percibir algún ingreso y su único o mayor ingreso ahora es un apoyo del gobierno, toma sentido.

Estamos a unos meses de la elección más grande que hemos vivido y la posibilidad de quitarle el congreso a Morena para evitar que el ciclo del populismo continúe sin poner resistencia por lo menos.

Nuestro voto en este momento tiene un valor, tal vez, sin precedente. Pero necesitamos que sea la mayoría la que vote en el mismo sentido y no lo vamos a lograr sin empatía; siendo conscientes de que un apoyo, hoy más que nunca, es muy importante para muchas familias.

Lo que puede llegar a ser trágico en este momento tan importante es que la oposición partidista está aplicando fórmulas que en el pasado funcionaron: candidatos “famosos”. Se han ido por la fácil, sin considerar que las circunstancias del país son distintas a cualquier elección que nos haya tocado vivir.

Hoy que se vive un deterioro económico que no habíamos visto en un lapso tan corto de tiempo, es muy probable que las personas no voten por castigo sino por sobrevivencia. Los candidatos “populares” como los artistas o deportistas pueden no ser una buena opción para esas personas que están buscando llevar lo mínimo indispensable a sus hogares. Por supuesto tampoco lo son para las personas que aspiramos a un México con gobernantes preparados, pero nuestro mal menor es ser representados por un artista en el congreso, mientras que el mal menor de los menos favorecidos es asegurar un apoyo.

Aunque la mayoría de las medidas económicas que resultan muy “electoreras” están en el gobierno federal, los gobernadores y candidatos a otros puestos de elección que serán votados este 2021, deberían de sentarse a discutir qué medidas responsables de apoyo se pueden ofrecer a todas a esas familias que les da miedo votar por otro partido por la simple duda de si pudieran llegar a perder sus apoyos. No solo porque esto les sumaría votos, también porque en la medida en la que más se apoye a las personas más pronto superaremos esta crisis económica y más pronto terminaremos con el ciclo del populismo.

De otra manera estamos muy lejos de lograrlo.