En México el homicidio se ha vuelto una de las principales causas de muerte en la población de entre 14 y 44 años de edad.

Resulta irónico que uno de los principales programas del gobierno actual se llame: jóvenes construyendo el futuro, cuando parece que sobrevivir en este país es un mérito por sí solo.

¿Exagero? No si pensamos en que cada 19 horas se comete una masacre en nuestro país.

Según datos de Causa en Común, del 1 de enero hasta el 16 de diciembre pasado, contabilizó 427 masacres en México y 2130 del 1 de enero de 2020 a la fecha.

Como muestra lo sucedido el pasado domingo en donde 11 jóvenes fueron asesinados y 14 resultaron heridos, durante una fiesta navideña en Salvatierra, Guanajuato.

Y resulta más irónico cuando el mismo Andrés declaró el 11 de agosto de este año: “Llegamos, y detuvimos el incremento en homicidios y ya estamos logrando una disminución. Nos ha costado muchísimo porque no hay masacres, no se ejecuta a heridos, se respetan derechos humanos, no hay desaparecidos”

Nuestros jóvenes no están construyendo nada. Viven con miedo y sin esperanza de que este se corrija porque gobierno y todos sus aplaudidores han tomado el camino de la negación, de la mentira patológica, esa que se va reforzando poco a poco y que proporciona una máscara de la realidad.

Esa realidad ficticia que quieren continuar y que solo promete a los jóvenes que el homicidio es una de las principales causas por las cuales podrán perder la vida de manera temprana.

El futuro así… duele